En medio de la frescura de las plantaciones de café del municipio de Teotepeque, creció Hassel Orellana, quien ahora está a punto de convertirse en una profesional del periodismo. Sin embargo, la joven de 26 años narró el camino que recorrió para llegar hasta aquí, al pertenecer a una familia con pocos recursos económicos.

Al ser la antepenúltima de 9 hermanos, Orellana, fue la primera en estudiar hasta la edad de 9 años, después de que por 4 meses los profesores insistieron, ante la negativa de su madre, en brindarle todo lo necesario para que su hija asistiera a la escuela. “Mi mamá viene de una familia, donde tampoco le dieron estudio, entonces ella no ve importante la educación para la superación”, explicó.

Sin embargo, Hassel asistió, junto a dos de sus hermanos, a la Escuela Rural Mixta Cantón San Benito, la cual constaba solamente de dos aulas. “Nunca fui a kínder, de una vez fui a primero por lo que me costó un poco”, relató.

Al mismo tiempo debía ayudar a su familia a trabajar como jornalera, “yo sembraba café y conchas, acarreaba pilones; abonábamos y cortábamos café. Además todos ayudábamos en la milpa”. Todos los días la pequeña se levantaba a las 3:00 de la mañana y caminaba durante dos horas para llegar a la finca donde laboraba, volvía a las 11:00 y a la 1:00 de la tarde iniciaban sus clases. “Cuando tenía exámenes el maestro me daba media hora para que estudiará y los hacía de forma oral por mi destacado desempeño académico”, recalcó.

Al terminar el sexto grado, sus padres no podían ayudarle más con su educación, por lo que se vio en la necesidad de trasladarse a San Salvador para trabajar como niñera. Ante todo esto, el deseo de continuar con su preparación académica nunca desfalleció. Con 17 años Orellana ingresó al programa de educación a distancia Edúcame para iniciar el tercer ciclo.

A los 19 años la joven concibe a su primer hijo, pese a que significaba una responsabilidad más, al mismo tiempo fue un motivo para superarse. “Nunca me di por vencida, mi mamá nunca me dijo “seguí estudiando”, siempre fue ganas mías de continuar y sacrificarme un poco… bueno no era un sacrificio para mí porque realmente me gusta”, expresó.

Ahora bien, ¿cuándo surge la idea de ser periodista? Hassel dijo que como un sueño de niña a los 12 años sintió el anhelo por estudiar comunicaciones al mirar los periódicos, “cuando leía las páginas de sociales o las de espectáculos veía a las participantes de miss universo y me daba cuenta que casi todas estudiaban comunicaciones y yo quería estudiar eso”, recuerda entre risas.

Es así como ingresa a la Universidad de El Salvador (UES), donde no sólo cumplió con iniciar su profesión, sino también incursionó en otra de sus pasiones, el deporte. De modo que por dos años formó parte de la selección femenina de fútbol de la UES, lo que produjo una de sus mayores experiencias: participar en los Juegos Deportivos Universitarios Centroamericanos con sede en Nicaragua.

No obstante, Hassel no ha llegado hasta ahí, desde hace unos meses también practica la maratón y su propósito es federarse a finales de este año y participar en competencias de alta categoría. Sumado a esto pretende continuar con sus estudios profesionales, “entre mis metas esta aplicar a una beca para ir a estudiar a otro país una especialización en comunicación política”, detalló.

Orellana tiene que equilibrar sus responsabilidades como estudiante, deportista, madre y esposa. Sin embargo, la joven entusiasta expresó que entre otro de sus sueños a futuro, además se sacar delante a su hijo, está abrir un restaurante de comida gourmet.

“Los limites están en la mente, uno llega hasta donde se deja dominar por la mente”, reflexionó la estudiante al hacer el recuento de todas las barreras que ha tenido que superar para llegar hasta donde la convicción y el esfuerzo la han llevado. Y sin duda, su historia es motivo de inspiración para la juventud.