En el marco de la XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, próxima a celebrarse en la ciudad de Veracruz, México, los días 8 y 9 de diciembre de 2014, la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) y la Secretaría de Desarrollo Social de México, a través del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), convocaron el Encuentro Iberoamericano de Juventud: Innovar para incluir a las juventudes, cuyo principal objetivo fue nutrir los acuerdos y propuestas que emerjan de la Cumbre con la perspectiva de juventud, ya sea desde los organismos oficiales, como de la sociedad civil y la cooperación internacional.

 
El evento se enmarcó también en el contexto abierto por el Encuentro Internacional “La juventud y la Agenda Post 2015: de la negociación a la implementación”, celebrado en junio, también en Veracruz, también con el propósito de identificar las directrices que guían los esfuerzos hacia el reconocimiento y la inclusión de las y los jóvenes, como protagonistas para el desarrollo.
Los Organismos Oficiales de Juventud que participamos, comprendemos que el llamado global ante el diseño e implementación de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) representa una ventana de oportunidad única en materia política e institucional para las y los jóvenes de la región, quienes anteriormente invisibilizados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, demandan ser actores protagónicos en el nuevo pacto mundial que está por definirse en el marco de la Agenda Post-2015. Desde una perspectiva universal, transparente y flexible que permita desde el diálogo sincero que el joven sea considerado como objeto y sujeto de desarrollo en el centro de las políticas públicas. Por este motivo, los responsables de juventud encontramos determinante fortalecer las sinergias institucionales y sociales con los actores y representantes clave en materia de juventud y, de este modo, trabajar de manera coordinada y participativa los principales focos de acción; involucrando en todo momento la opinión y participación decisiva de las y los jóvenes.

En consecuencia, los responsables de juventud presentes en el Encuentro Iberoamericano de Juventud “Innovar para Incluir en las Juventudes”, junto con todos ustedes, adoptamos las siguientes conclusiones:

• La educación es la inversión más valiosa para el desarrollo e integralidad de las personas y las sociedades, la cual debe ser promovida, fomentada y garantizada por los gobiernos como herramienta insustituible que permite garantizar la movilidad social y el acceso pleno al ejercicio de derechos. La disminución de la asimetría de información, la calidad de los sistemas educativos, la profesionalización docente, la adecuación de contenidos a las prácticas innovadoras de las y los jóvenes, revertir las tasas de deserción y abandono escolar, son retos que enfrentan los países de la región y es necesario por tanto, actuar con el fin de consolida la educación como verdadera herramienta y palanca para que los jóvenes puedan incorporarse de manera más equitativa al desarrollo sostenible.

• Por otro lado, es necesario fortalecer los sistemas educativos, la formación y los instrumentos para mejorar los conocimientos que permiten fluir los procesos innovadores, entendidos estos últimos como cambios en las prácticas preexistentes para generar valor, no sólo en lo económico, también en la esfera política, en la vida cultural, en el mundo social, entre otros, buscando un mayor bienestar, de manera particular, para las y los jóvenes. Es decir, innovar de manera integral la escuela.

• Los jóvenes de hoy son la generación mejor educada y capacitada de la historia y, respecto a ellos, hay muchos retos como el empleo, la salud, la movilidad, la participación; pero ninguno es tan transversal como la formación y la generación del conocimiento y la innovación. Por ello, hay que aprovechar dos realidades: el incremento de la población joven en edad productiva –lo cual constituye la fortaleza económica y poblacional de la región dentro del contexto global actual– y el desarrollo de las tecnologías, especialmente de la información y la comunicación.

• Los Organismos de Juventud comprenden que construir el proceso innovador como una característica propia del mundo juvenil en el cual se recrean, reconstituyen y configuran de manera acelerada cambios en sus relaciones con el mundo institucional y social, lo cual necesariamente impone advertencias hacia las formas tradicionales de gestionar lo público, lo político y lo social. Además de constituir una obvia respuesta ante la omnipresencia de la tecnología, las redes sociales, los sistemas de información instantáneos. Como mecanismos para participar de manera consciente en la construcción de nuestras sociedades. En ese sentido, se hace imprescindible avanzar en los esfuerzos en torno a los compromisos de la cooperación internacional.

• En el mismo sentido, reconociendo la cultura como un pilar determinante que permite la inclusión y comunión de principios, valores e interacciones diversas, enmarcadas en patrones históricos comunes, los cuales velan por la sostenibilidad y

permanencia de dinámicas identitarias, a partir de una respetuosa y amplia articulación de esferas de la vida pública y privada de las naciones de la región; resulta determinante generar directrices comunes que permitan la consolidación de acciones en las temáticas correspondientes, orientadas a fortalecer la comunidad iberoamericana y así responder a los retos y demandas del mundo contemporáneo, estimulando la actitud creadora de los jóvenes. Actuar en lo local, pensar en lo global.

Los retos y desafíos políticos e institucionales para trabajar con y para las y los jóvenes Iberoamericanos, son amplios. Los avances en educación, cultura e innovación demuestran que las alternativas para este grupo poblacional requieren de la compresión integral de fenómenos más complejos: políticos, económicos, sociales y culturales propios de cada país y de la región, y requieren también de la intervención sostenida de los involucrados en la hechura de las políticas de juventud: gobierno, sociedad civil, jóvenes, académicos, partidos políticos, legisladores, entre otros en la materia.

Asimismo, deben estar orientadas a la inclusión de los principales desafíos a enfrentar en los próximos 15 años, en el marco de la persecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pensando siempre en la diversidad y heterogeneidad juvenil, y en la transcendencia de consolidarlos como protagonistas del desarrollo global.