Por Licda. Dinora Alfaro

Especialista en Artes de INJUVE

Labor en pro de los DDHH, que desarrolla INJUVE a travez del Teatro Juvenil

 “Creo que siempre pensé en cosas demasiado grandes… y estaba bien, creo que mis sueños eran inmensos… y estaba bien… Ahora no lo están… he llegado a pensar que uno debe soñar del mismo tamaño del país en donde vive… uno debe soñar de la misma talla en kilómetros cuadrados del país donde nació…” Mientras Jonathan dice estas palabras, va despojándose de las pestañas postizas, maquillaje y tacones frente al espejo de su camerino. Así inicia uno de nuestros ensayos con la Compañía de Teatro INJUVE.

El monologo continua… y Jonathan  termina convirtiéndose en alguien aceptable para esta sociedad, masa poderosa y miope que  no le permite a un joven desarrollarse con autenticidad y elegir libremente su sexualidad.

Jonathan es un personaje, representado por Francisco, miembro de la compañía,  pero su historia es encarnada a diario por nuestra juventud salvadoreña,  que de una u otra forma ve atropellados sus derechos, no solo por su elección sexual, sino por su zona de residencia, su nivel educativo, su aspecto, sus gustos, etc.

El 14 de febrero de 2012 y con la entrada en vigencia de La Ley General de Juventud, nace el Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE) bajo la premisa de que el estado tiene la obligación de reconocer los derechos y deberes de la población joven, así como promover y garantizar mejores oportunidades con el fin de lograr su inclusión con equidad en el desarrollo del país. Este trabajo se emprende desde siente Sub Direcciones que procuran abarcar todos los ámbitos de interés para la juventud.

La Sub Dirección de Inclusión Social, Ambiental y Cultural es una de ellas y desde estas promovemos una mejor coordinación con las entidades responsables de llevar estos temas pero también de ejecutar algunas acciones concretas que promuevan el desarrollo juvenil.

La Compañía de Teatro del INJUVE, es desde hace tres años un espacio que pretende brindar  a la juventud interesada en esta rama de las artes escénicas un proceso de formación técnico básico y el montaje de espectáculos hechos por esta población para sus pares. Los temas abordados buscan sensibilizar tanto a las y los jóvenes, como a la población en general, sobre la importancia de defender y ejercer el derecho de este grupo poblacional tan vulnerado y estereotipado.

Todo esto no es casual, no hemos llegado a crear esta compañía por el simple deseo de “mantener a los jóvenes ocupados” como algunas veces se venden proyectos de esta naturaleza, asumiendo de antemano que la población joven no  tienen la capacidad de elegir como ocupar su tiempo. El teatro ha sido a lo largo de la historia una potente herramienta en la transformación del pensamiento, tanto colectivo como individual y por ende un arma poderosa para provocar cambios sociales. Y es que no solo hablamos del producto teatral en sí, como un espectáculo, hablamos del proceso de formación de los actores y las actrices, quienes al trabajar su creatividad, su capacidad de análisis, su creación de pensamiento, su presencia física, su voz, etc.  Se van transformando de individuos vulnerados y limitados en jóvenes seguros de sí mismos, de sus ideas y de su derecho a defenderlas.

Cada ocasión en la que tienen la oportunidad de presentar sus espectáculos, coloca a los actores y actrices de la compañía en protagonistas de mensajes, de historias, los convierte en ejemplos a seguir, en modelos de carne y huesos que luchan igual que todas y todos los que se encuentran en la butacas expectantes, con las mismas limitantes y con sueños equivalentes.

Desde mi trabajo como comunicadora, actriz, docente  y directora de esta compañía he tenido esta oportunidad de refrescar conocimientos y adquirir algunos nuevos mediante este proceso de formación y a cada ensayo asisto con mayor claridad de todo lo que resta por hacer

Todo el trabajo que se realiza desde el INJUVE es indispensable y aun insipiente si tomamos en cuenta las limitantes de presupuesto y la burocracia que aun se sufre y que ahoga el anhelo de coordinaciones más fluidas interministeriales, es por ello que fortalecer al joven desde todos los aspectos posible es para nosotros también una prioridad.

La carta magna con todos sus artículos es una conquista de muchos luchadores que nos antecedieron, muchas reformas a la misma ya son urgentes pero solo serán posibles si retomamos este esfuerzo y valoramos cada artículo, cada cambio, como un gran sueño que merece nacer en este pequeño país,

 “… en estos veintiún mil kilómetros cuadrados, donde parece que solo cabe la muerte… en estos veintiún mil kilómetros cuadrados, donde parece que solo cabe la injusticia… estos  que a ratos pienso que deberíamos dividir en algo así como seis millones de habitantes…  para corroborar que solo me quedan tres punto cinco metros para soñar… que no puedo soñar cosas grandes porque termino metiéndome en terrenos de otros…”. Así concluye Francisco el monólogo que interpreta como  Jonathan… después de un respiro profundo se gira hacia mí y exclama: “Los de la compañía soñamos grande porque como humanos no tenemos fronteras, ¿verdad maestra?